domingo, 16 de junio de 2013

Condición Tipo 2

Todos los días me pongo a pensar y no tengo dudas, mi compañero de vida, es mi ángel. Un ángel, sin el cual no me sentiría protegida y completa. Si no fuera él, hoy en día no sería nadie ni sería yo misma. Mi puerto de abrigo que si de repente, dejase de estar presente, sentiría una oscuridad tan grande que todo dejaría de hacer sentido. Este sentimiento que nos une no se explica por palabras ni por imágenes. Si pudiese ejemplificar un poco todo este amor, este cariño, esta pasión que nos une, la pintaría en una tela y la guardaría en un cofre donde nadie pudiese envidiarla.
Vivir es fácil pero conseguirlo no. Si no tuviese mi ángel, sería una tarea difícil porque con él, todo es posible de realizar. Si no fuera él, yo aún estaría perdida en mis pensamientos negativos de que nunca iba a conseguir conciliar los estudios con el trabajo. Sin embargo, poco a poco voy caminando para la recta final.
Si no fuera su sonrisa o sus palabras por la mañana, mis días serían un poco menos ensolerados. Puedo estar tan despeinada como el personaje de Eduardo Manostijeras que siempre seré la más hermosa del mundo. Algo así no se ve, se siente y si no me despertase a su lado todos los días, el nacer del sol no sería igual.
Si no fuera por la maravillosa sensación de tenerlo esperando en casa, no haría sentido pertenecer a este mundo que, en mi opinión haz más sentido cuando nuestro corazón es de alguien. 
La vida nos hice conocer y juntar de una forma peculiar y distinta de todas las historias de amor que conozco. Él me hace sentir que tengo el mundo en las manos y puedo moverlo de todas las maneras posibles e imaginarias. 
Si le pudiese agradecer, le diría algo como: Gracias por lo de ayer, lo de hoy y lo de mañana...

Condición Tipo 3

Si yo no hubiese venido a Idanha, nunca habría conocido a Gina. Ella es y siempre será mi querida amiga, mi compañera de largos noches de estudios, mi hermana mayor que me dice lo que debo evitar hacer. Si no la hubiese conocido, mis días habrían sido más tristes, más vacíos, menos completos porque siempre sentiría que faltaba algo en mi vida.
¿Qué habría pasado conmigo, en aquellos días en que me sintiera triste si no hubiese hablado con ella? Estar con ella me haz sonreír, me haz olvidar de todo, me haz pensar que en el mundo solo hay buenas personas, como ella.
Tuvimos situaciones en que nos aburrimos una con la otra porque somos muy diferentes pero ambas queremos lo mismo, que la otra sea feliz y se torne alguien muy especial que consiga marcar la diferencia. Si no hubiésemos tenido todas estas divergencias, no nos habríamos conocido psicológicamente, tan bien. Basta un suspiro, una sonrisa más disfrazada, un movimiento diferente, una sola palabra para que sepamos lo que está pasando. ¿¡Increíble, no!? Esto es la verdadera amistad que nos une y siempre nos irá unir.
¿Cómo habrían sido mis largos noches de estudio si ella no estuviese conmigo? No me imagino pasando sin sus palabras de conforto que me ayudan a tener fuerza para seguir estudiando; pasar sin sus chistes que tanto me hacen reír y estar bien dispuesta.
¿Cómo habrían sido las clases de contabilidad si ella no estuviese ahí conmigo para explicarme los ejercicios?
No hay palabras que describan lo que siento por ella. Le quero tanto bien como a mí y nunca voy a encontrar alguien como ella. Ella me hace sentir que lo consigo todo y me hace sentir un poco más feliz. Ella es mi puerto de abrigo a quién le cuento todo y ese todo, lo pone en una botella y la esconde para que nadie la encuentre.  
¿Cómo sería mi vida si no hubiese conocido a una persona tan pura, tan transparente y querida como Gina? 
Condición Tipo 1


Si te gusta a alguien, no la dejes huir. Amar a alguien y sentirse amado, es quizá de lo más verdadero y puro que podemos tener en la vida.
Mis padres me han enseñado que una relación entre un hombre y una mujer debe ser simbiótica, verdadera y duradera.  Si con ellos, esta afirmación se comprueba, ¿por qué cada vez más hoy en día, es tan difícil conseguirlo?
Tal vez por haber vivido con ellos esta realidad, siempre la proyecté como una certeza en mi futuro.
Yo no me identifico con esta generación que no acredita en almas gemelas, pues, solo piensan en pasar su tiempo precioso sexualmente, con un montón de personas desconocidas, como si fueran reciclables o entonces, bebiendo como locos, si porque el mundo puede terminar mañana, entonces ¡hay que aprovechar!
Generación de perezosos, deshonestos y egoístas. Tan egoístas al punto de no saber que si quieren recibir, tendrán que dar también. Quizá sea por eso que compartir dos vidas en lo mismo espacio, no esté dando frutos y cada vez más, se cambie de novio(a).
¿Si no cambio por quién me quiere, por quien voy a cambiar? Aprendí que tengo que adaptarme a quien más quiero en el mundo para ser feliz.
En una sociedad tan moderna como la nuestra, me pregunto si habrá alguien dispuesto a abdicar de algo por otra persona. Esta sociedad de egoístas intrínsecos con autoestimas enormes, de vidas con un constante entrar y salir de personas para intentar desesperadamente combatir este sentimiento de solitud que nunca les va a desaparecer. Si intentan combatirla, tienen que buscar un puerto de abrigo. La solitud desaparecerá en el momento en que se encuentren, que definan un objetivo y sin duda, por ahí habrá una persona.  
Soy feliz y sé exactamente lo que quiero. Si mantengo esta relación amorosa que me haz sentir completa, aún iré a tiempo de las bodas de oro. ¿Habrá mejor camino que este?
Condición tipo lll
Si yo hubiese seguido con mi graduación cuando terminé la enseñanza media, por supuesto, ya habría sido terminada hace unos años. Si lo hubiese hecho en ese tiempo, las responsabilidades serían otras y yo habría vivido la vida de estudiante de otra forma. Habría podido participar en las noches de fiestas de los estudiantes, hecho bromas y errores típicos de la edad y de la condición de estudiante.
Si yo hubiera elegido, o seguido, otro camino para mi vida, mi trabajo no sería lo mismo, mis amigos también no. No tendría esta personalidad, que se fue moldando con el tiempo y vivencias, las experiencias que puedo ahora dividir no serían las mismas y las cosas que hoy doy importancia serían otras.
Si hubiese vivido otra vida que no este,  no tendría que escribir este texto.
                                                                                                                                                 
Condición tipo ll
Si terminase esta crisis, muchas personas no tendrían tantos problemas o tantas dificultades para obtener un trabajo bueno.                                                                                                               
Si todos tuviesen un trabajo bueno, no habría tantos robos  y muchas más personas podrían disfrutar, por ejemplo, de una alimentación saludable.                                                                                 
Si los hábitos alimenticios fuesen diferentes, no existiría tantas personas obesas y muchas enfermedades podrían ser evitadas.                                                                   
 Si la obesidad preocupase a todos y pensasen en adelgazarse, practicarían mas deportes.        
 Si los deportes hiciesen parte de la rutina de la mayoría de las personas, saldrían con más frecuencia de casa y tendrían una vida social más activa.                                                               
 Si en todas las relaciones sociales no existiesen envidias, todos podrían tener una vida más tranquila y feliz.





Condición tipo l



Si vas de vacaciones de la escuela o de tu trabajo, haz lo que pensaste durante todo el año, aprovéchalo bien porque estos días pasan sin que te des cuenta. Viaja para lugares desconocidos o visita alguien que está lejos. Sale de tu rutina, conoce otras personas. Deja tu reloj en casa y vive esos momentos sin horarios, sin demasiadas obligaciones o preocupaciones.



Si no tienes forma de salir para otro ambiente y tienes que te quedar por ahí mismo , seguro que puedes hacer cosas diferentes. Piensa en todas las opciones. Elige las que más te da ganas de experimentar y vive eses momentos.

miércoles, 12 de junio de 2013

Condición Tipo III - ¡Se hubiera podido escoger...!

Se hubiera yo podido escoger lo que me gusta, lo haría aun antes de nacer. Nosotros nacemos e no sabemos lo que nos gusta: nos vamos experimentando las diversas actividades, y con eso vamos aprendiendo, ¿pero y si solo experimentamos las que no nos gusta?

Yo crecí haciendo lo que a mis padres siempre les pareció el mejor para mí, e yo he confiado en ellos, pero ni nuestros padres son perfectos.

Yo tengo un curso de fotografía, a mí me gusta la fotografía, pero no me encanta. Tengo un curso de atelier de moda, que me gusta pero no me encanta. Estoy sacando un curso superior en Gestión Hotelera – a mí me gusta la hotelería – pero tampoco me encanta. ¿Que voy hacer yo en seguida? No lo sé. Se hubiera tenido otro tipo de infancia, más activa, tal vez hoy en día tendría más conocimientos, y más experiencias, que las que tengo hoy.

El hecho de mi padre no me dejar trabajar también es una cosa que a mí me ha perjudicado mucho. Sí que ya trabajé, pero contra su voluntad.

¡Si no hubiera machismo, la vida sería mucho más perfecta!